El comercio exterior y la afectación inminente por el cambio climático y el fenómeno de El Niño

El fenómeno de El Niño es un patrón climático cíclico asociado con el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Durante estos episodios, un debilitamiento de los vientos alisios trae temperaturas oceánicas más cálidas a la zona oriental del Pacífico (costas de Sudamérica), lo que produce alteraciones climáticas significativas. En Colombia y gran parte de América Latina tropical, se manifiesta con reducción de precipitaciones, aumento de temperaturas, sequías, disminución de caudales de ríos y niveles de embalses e incremento del riesgo de incendios forestales. 

El Ministerio de Ambiente y el IDEAM confirmaron en junio de 2026 el inicio de un nuevo episodio de El Niño, tres meses antes de lo previsto inicialmente. Las proyecciones indican un 96% de probabilidad de continuidad durante el trimestre noviembre-diciembre-enero, con un 63% de probabilidad de que alcance una intensidad «muy fuerte», lo que lo ubicaría entre los eventos más intensos desde 1950, comparable a los episodios de 1997-1998 y 2015-2016. Las condiciones podrían extenderse hasta el primer trimestre de 2027, con un 97% de probabilidad de persistencia.   

Impacto en el comercio exterior de Colombia

Afectación a las exportaciones agroindustriales

Según un análisis de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), 8 de las 10 principales líneas de exportación no minero-energéticas de Colombia podrían verse afectadas por El Niño. Los productos en mayor riesgo son:

Café sin tostar: Las exportaciones en el año 2025 alcanzaron los US$5.783 millones. El riesgo principal está en el déficit de agua, que puede afectar el llenado del grano, el rendimiento y la calidad exportable. 

Banano tipo Cavendish: Las exportaciones alcanzaron los US$1.337 millones en el 2025. El estrés hídrico reduce el desarrollo de plantas, así como el tamaño y los racimos, haciendo más necesario el riego.

Flores y capullos frescos: Las exportaciones sumaron US$1.157 millones. Se prevé que las temperaturas elevadas afectarán los ciclos de crecimiento y la calidad de los tallos.

Igualmente se afectarán significativamente la producción de aguacate Hass, el aceite de palma y la caña de azúcar, debido a la falta de agua.

En América Latina, el 82% de las pérdidas y daños directos derivados de sequías asociadas a El Niño recaen sobre el sector agropecuario. En Colombia, el 72% de la agricultura depende estrictamente del agua de lluvia, lo cual amplifica la vulnerabilidad.

Impactos posibles por sectores:

Ganadería, avicultura, porcicultura y acuicultura

Respecto a estos sectores, El Niño generará pérdidas millonarias al sector ganadero debido a la reducción de pastos y disponibilidad de agua para los animales.  Muy probablemente la acuicultura enfrentaría dificultades, ya que la disminución de los niveles de embalses limita la producción de peces al reducir la capacidad de almacenamiento de agua.  

La industria avícola y porcina se ve afectada indirectamente por el encarecimiento de insumos alimentarios, como el maíz y la soya, cuya producción también se compromete. Actualmente, se ha señalado un riesgo para la cosecha de soya y la siembra de maíz en Colombia. 

Costos energéticos como factor agravante

Un canal de transmisión adicional es el energético. Colombia depende de la generación hidroeléctrica en un 87,71% de su matriz renovable. En junio de 2026, el precio promedio de la energía en bolsa se ubicó en COP $562,1/kWh, con un incremento de 395,7% respecto a junio de 2025. Esto encarece la producción industrial y afecta la competitividad de las exportaciones manufactureras, que en 2025 alcanzaron USD $11.058,8 millones. 

Impacto humanitario

Según la ONU (OCHA), más de 4,3 millones de personas en Colombia podrían enfrentar afectaciones severas, con impactos concentrados en 508 municipios (45% del país). Se estima que entre 1,7 y 3 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria. 

Impacto en el contexto internacional: el Canal de Panamá

Restricciones actuales y proyectadas

El Canal de Panamá constituye uno de los principales canales de transmisión internacional del fenómeno. El canal conecta cerca de 2.000 puertos en 170 países y maneja alrededor del 5% del comercio marítimo global.   

Ante la perspectiva de reducción de niveles del lago Gatún, la Autoridad del Canal de Panamá ha establecido para los buques Neopanamax un calado máximo de 49,5 pies desde el 3 de julio, de 49 pies desde el 24 de julio, y de 48,5 pies a partir del 15 de agosto de 2026.  Recientemente, el 21 de agosto de 2026, se ha anunciado una nueva reducción del número de buques que pueden transitar diariamente por el canal, con mayores restricciones previstas para septiembre.   

La Autoridad del Canal ha proyectado que, si bien en 2026 no habría cambios drásticos en los volúmenes de tránsito, en 2027 se esperan mayores afectaciones cuando el impacto de El Niño sobre los niveles de agua alcance su máximo. 

Experiencia reciente y consecuencias comerciales

Durante el episodio de 2023-2024, la sequía obligó a reducir los tránsitos diarios de 36 a solo 25 barcos, con tiempos de espera que pasaron de horas a hasta 21 días.   Cada tránsito por el canal requiere 200 millones de litros de agua dulce del lago Gatún, que también abastece de agua potable a más de la mitad de la población panameña.   

Las consecuencias para el comercio global incluyen:

  • Incremento de costos de flete y sobrecargos aplicados por navieras.   
  • Desvío de rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza o el Estrecho de Magallanes, agregando miles de kilómetros y días de navegación.  
  • Congestión portuaria y tiempos de tránsito más largos.  
  • Alzas de entre 20-30% en tarifas de flete en rutas clave durante episodios anteriores. 

Impacto específico para Colombia vía Canal de Panamá

Para Colombia, los productos importados que transitan por el Canal —como maíz amarillo, soya y trigo procedentes del Golfo de EE.UU.— enfrentarían mayores demoras y costos logísticos, particularmente los servicios que conectan esa región con Buenaventura. En episodios anteriores de restricción por falta de agua, parte de la carga destinada a Buenaventura fue redireccionada a Barranquilla y Santa Marta, generando mayores recorridos terrestres y costos adicionales. 

Cadenas de suministro globales: un efecto multiplicador

A nivel global, un «Super Niño» como el que se proyecta puede afectar múltiples regiones de abastecimiento simultáneamente.  Bloomberg ha señalado que El Niño está perturbando cadenas de suministro valoradas en US$300.000 millones. Los principales canales de disrupción global son:

  1. Agricultura mundial: reducción de cosechas en múltiples zonas productoras al mismo tiempo y presión sobre los precios de los productos agrícolas.  
  2. Transporte marítimo: restricciones en el Canal de Panamá combinadas con tensiones geopolíticas previas en el Mar Rojo y el Canal de Suez. 
  3. Vías fluviales interiores: ríos como el Rin y el Danubio en Europa también sufren fluctuaciones de niveles, limitando el transporte de barcazas. 
  4. Costos energéticos: afectación de generación hidroeléctrica en países dependientes.    
  5. Seguros y financiamiento: incremento del despliegue de bonos verdes y seguros de riesgo de guerra para carga como respuesta.  

¿Qué hacer ante esta situación?

  • Gestión integral del recurso hídrico: uso eficiente del agua, sistemas de riego y ampliación de capacidad de almacenamiento.
  • Diversificación de la matriz energética: mayor incorporación de energía solar y eólica, con gas natural como respaldo de transición.
  • Digitalización logística: monitoreo meteorológico, análisis de datos e inteligencia artificial para anticipar riesgos.
  • Economía circular: optimización de materias primas, reciclaje y reutilización de agua.
  • Inventarios estratégicos y rutas alternas: para garantizar continuidad operativa ante restricciones de transporte.
  • Coordinación público-privada: articulación entre Gobierno, sector privado y academia para fortalecer la resiliencia del aparato productivo.

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En síntesis, el fenómeno de El Niño 2026-2027 podría generar impactos en distintos sectores del comercio exterior colombiano, afectando simultáneamente la producción agrícola e industrial, los costos energéticos, la logística fluvial interna y la conectividad marítima internacional a través del Canal de Panamá. Su intensidad proyectada exige medidas preventivas urgentes tanto a nivel empresarial como institucional.

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